Entré a nuestra isla… que en desierto
habita el caminar de nuestros días
colgados la ilusión y los recuerdos
de aquel apasionado amor…
…que prometía.
Las nubes del silencio competían
boyadas en el gris de cruel tormento
girando la emoción sobre la arena
en rudo torbellino… del incierto.
Aquellos verdes prados -pintorescos-
de risas, de esperanzas, de caricias
quedaron devastados, al estrago
que el huracán traición…
…dejo en un día.
La huerta de los frutos que en vigía
cuidaba firmemente con ternura
-la plaga extinta del dolor-
privo mi alma de mirarla…
….florecida.
Y aquel jardín de flores emotivas
candentes, que avivaban la pasión
sin riego del afecto -su semilla-
cual brote desacierto... se quedó...
...en nuestra isla.
Autora: Ivette M. Quiles Silva
6 de septiembre de 2010
Autora: Ivette M. Quiles Silva
con cariño....Campesina, Brillamor
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